Cómo surgió
Como Iglesia creemos que Dios sigue hablando hoy. Lo hace de diversas maneras, pero siempre en plena concordancia con su Palabra escrita (la Biblia). Él no se contradice, sino que revela sus planes, propósitos y voluntad para cada tiempo determinado. Vivir guiados por la voz del Espíritu Santo es el estilo de vida de los hijos de Dios.
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” (Romanos 8:14)
Unos meses después de haber nacido Vida Sobrenatural, recibimos una palabra de Dios que nos animaba a ocuparnos de los cimientos de la congregación y de priorizar lo interno del corazón antes que lo externo: llegaría el tiempo de tener nuestro lugar de reunión y actividades y también de poder desarrollar múltiples ministerios, pero de eso se ocuparía el Señor a su tiempo. Más adelante comprendimos que esta etapa duraría dos años. El pasaje está en Isaías 37:30-31
“Y esto te servirá de señal: Este año y el siguiente comerán ustedes de lo que crezca por sí mismo, pero al tercer año ya podrán sembrar y segar, y plantarán viñas y comerán sus uvas. Y lo que hubiere quedado de la casa de Judá y lo que hubiere escapado, volverá a echar raíz abajo, y dará fruto arriba.” (Isaías 37: 30-31).
Podemos dar testimonio de la fidelidad de nuestro Padre en todo ese período: aprendimos mucho, fuimos ministrados, renovamos nuestras fuerzas y fe, comprendimos la riqueza y potencial que hay en cada miembro de la Iglesia, entendimos el valor que Dios le da a la unidad y que nuestra prioridad siempre debía ser que el Reino de Jesucristo fuera establecido. Durante dos años, cada vez que necesitamos un lugar para reunirnos lo tuvimos sin inconvenientes, sabiendo que luego vendrían nuevas etapas para sembrar, plantar y cosechar desde un lugar específico. No nos faltaron recursos y a la vez pudimos ser bendición para otras congregaciones, proyectos y gente con necesidades; vimos lo sobrenatural de Dios en nuestras vidas y fue colocado Jesucristo como el cimiento firme en el corazón de la congregación. No fue fácil por momentos transitar ese tiempo: en la cultura de la apariencia que domina en nuestros días no siempre se le da valor a los cimientos. Se buscan desesperadamente “resultados visibles”, muchas veces sin prestar atención a lo importante que no se ve. Los cimientos establecen las grandes verdades, los valores centrales y el fundamento para lo que vendrá. Pagar el precio e invertir en cimientos nos enseñó a depender de la aprobación de Dios y caminar siempre en su palabra.
Luego de esa etapa, entendimos la importancia de guiarnos por palabras específicas cada año, para activar el propósito de Dios y sus planes para nosotros. Te invitamos a escuchar y leer la palabra para este año y las de años anteriores si te interesa conocer el camino que hemos recorrido. Dios quiere hablar a tu vida y que seas parte de sus planes para este tiempo.

