Conocé
Bienvenida
El contacto puede darse en las reuniones generales o especiales, a través de los grupos, actividades o programas regulares (niños, adolescentes, jóvenes, matrimonios, padres, adultos, etc.) El objetivo es que aquél que Dios trae a la congregación, sienta claramente en su llegada lo que el Padre siente por él. Esto es encarnado a través de nuestro amor en acción, el ambiente familiar en las reuniones y el interés genuino en su vida.
Discipulado
El objetivo es que al encontrarse con Dios, cada persona pueda ponerse bajo el señorío de Jesús y comience a aplicar a su vida la palabra del Reino. Esto traerá libertad y cambios en su estilo de vida. En cada programa regular de la congregación hay una oportunidad de cambiar en respuesta a la Palabra y por la acción del Espíritu Santo. A medida que continúan integrándose, tendrán oportunidad de recibir el curso de discipulado personal Vida Nueva, el Curso de Bienvenida, Jornadas de sanidad y diferentes talleres y enseñanzas prácticas.
Red
Las personas que quieran involucrarse activamente como parte de los Ministerios y Equipos de servicio VS serán parte de una red de discipulado en la que cada persona recibe y da apoyo a otros mientras desarrolla su llamado específico como parte del cuerpo. En cada etapa, las personas disponen de la oportunidad de recibir apoyo y consejería
por parte del Equipo Pastoral y el liderazgo de la iglesia.
A) Nuestro llamado a servirle
«El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones.» (Isaías 61:1-4)
Cuando Jesús comenzó su ministerio, hizo una declaración que iba a funcionar como «descripción de tareas» para su vida. Tomó el pasaje de Isaías 61 y lo leyó delante de la congregación reunida (ver Lucas 4:16-21).
«Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes»
les dijo.
La unción del Espíritu Santo lo capacitó para anunciar buenas noticias a los pobres y abatidos, sanar y libertar a los heridos y oprimidos, a consolar y restituir la alegría en el pueblo, a reedificar, levantar y dejar una herencia diferente a la de las anteriores generaciones. De esa manera vivió y caminó por este mundo. Esa misma unción nos capacita a nosotros para ir a la gente y llevar el mensaje integral de Cristo. Su salvación incluye sanidad, liberación y provisión. Él quiere que seas un canal para llevar su mensaje y poder a los que te rodean.
“Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a ustedes. Como me envió el Padre, así también
yo los envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Reciban el Espíritu Santo.»
(S. Juan 20:21, 22)
B) Nuestro desarrollo en una congregación local
Cada uno de los que han nacido de nuevo en Cristo forma parte de su Iglesia. De la misma manera comprendemos que es vital tener un grupo de pertenencia desde donde desarrollarnos y contribuir a la extensión del Reino. Esa función es cumplida por la Iglesia local a la que pertenecemos, desde donde aportamos a la unidad y la bendición de todo el Cuerpo de Cristo en la ciudad y en las naciones. Cada congregación tiene sus características especiales y un carisma particular de parte de Dios, es Casa del Padre y casa de oración. Es fundamental para cada discípulo de Cristo plantarse en una congregación local en donde desarrollar su ministerio y sus dones.
“No hay nada como la Iglesia local cuando esta funciona bien. Su belleza es indescriptible. Su poder es impresionante. Su potencial es ilimitado. Consuela al afligido y sana al quebrantado en el contexto de la comunidad. Construye puentes para quienes buscan y declara verdad al confundido. Brinda recursos a los necesitados y da la bienvenida al olvidado, al cansado y al desilusionado. Rompe las cadenas de adicciones, libera a los oprimidos y libera a los marginados de este mundo. Cualquiera sea el límite del sufrimiento humano, la iglesia tiene una mayor capacidad de sanar y restaurar. Aún hasta el día de hoy, el potencial de la iglesia local es mayor que mi capacidad de comprensión. Ninguna otra organización sobre la tierra es como ella. Nada le llega ni siquiera cerca. La Iglesia local es la esperanza del mundo.»
(Bill Hybells; Liderazgo audaz», Editorial Vida)
